Un buen reloj es de esos regalos (o autorregalos) que se usan durante años. Antes de mirar la marca, conviene tener claro qué mecanismo, qué tamaño y qué resistencia necesitás para tu día a día.
Cuarzo, automático o smartwatch
El de cuarzo funciona a pila, es muy preciso y prácticamente no necesita mantenimiento. El automático se carga con el movimiento de la muñeca: tiene un encanto especial y no usa pila, pero es menos preciso y necesita service cada algunos años. El smartwatch suma notificaciones y salud, pero hay que cargarlo seguido (tenemos una guía aparte para eso).
Tamaño de la caja según tu muñeca
El diámetro de la caja define cómo queda el reloj. En muñecas finas, cajas de 34 a 38 mm quedan proporcionadas; en muñecas más anchas, de 40 a 44 mm. Un reloj demasiado grande se ve desproporcionado y se engancha en las mangas.
Resistencia al agua
“Resistente al agua” o 3 ATM solo aguanta salpicaduras. Para ducharse o nadar se necesitan al menos 10 ATM (100 m); para buceo, 20 ATM o un reloj de buceo específico.
Cristal y malla
El cristal de zafiro es casi imposible de rayar; el mineral es más económico pero se raya con el uso. En las mallas, el acero es durable y elegante; el cuero queda formal pero no se lleva bien con el agua; la silicona y el nylon son ideales para deporte. Que la malla sea fácil de cambiar le da mucha vida al reloj.
Garantía y vendedor
En relojes, comprar en tiendas oficiales o vendedores con buena reputación es la mejor forma de evitar imitaciones. Revisá la garantía y si el service está disponible en el país.