Tomar un buen café en casa todos los días es más barato de lo que parece, siempre que elijas la cafetera que se adapta a cómo tomás café. Antes de mirar marcas, definí qué tipo de café te gusta, cuántas tazas preparás y cuánto tiempo querés dedicarle.
Cápsulas, espresso o filtro
La de cápsulas es la más práctica: apretás un botón y listo, sin ensuciar nada. El equipo es barato, pero cada taza sale más cara y dependés de las cápsulas compatibles. La espresso manual (con portafiltro) da el café más rico y rinde más por taza, pero hay que moler o comprar café molido fino y aprender un poco. La de filtro (goteo) es ideal si tomás varias tazas seguidas o son muchos en casa: prepara una jarra entera y la mantiene caliente.
Presión y potencia en las espresso
Para un espresso con crema alcanzan 15 bares de presión; más que eso es marketing. Fijate que tenga al menos 1.000 W para que caliente rápido y, si te gusta el cortado o el capuchino, que traiga vaporizador para espumar la leche.
Capacidad y tamaño
Mirá la capacidad del depósito de agua: con menos de 1 litro vas a estar rellenándolo todo el tiempo. Medí también el lugar en la mesada, sobre todo si hay alacenas encima, porque algunas se cargan desde arriba.
Limpieza y mantenimiento
Las piezas que van al lavavajillas y la bandeja de goteo extraíble te ahorran tiempo. En zonas con agua dura, conviene descalcificar la cafetera cada uno o dos meses: algunas avisan solas cuándo hacerlo.
Cuánto conviene gastar
Si tomás uno o dos cafés por día y querés comodidad, una de cápsulas de gama media es la opción más simple. Si tomás varios y te importa el sabor, una espresso con portafiltro se paga sola en pocos meses comparada con las cápsulas.