El lavarropas es de esos electrodomésticos que se usan varias veces por semana durante diez años o más. Elegir bien la capacidad, el tipo de carga y la eficiencia hace la diferencia en la ropa, en la factura de luz y en el espacio del lavadero.
Carga frontal o carga superior
El de carga frontal lava mejor, cuida más la ropa y gasta menos agua y energía. Además se le puede apoyar algo encima o una secarropas. El de carga superior es más cómodo porque no hay que agacharse, permite agregar una prenda olvidada a mitad del lavado y suele ser más económico, pero consume más agua.
Capacidad según tu casa
Como referencia: para una o dos personas alcanzan 6 a 7 kg; para una familia de tres o cuatro, 8 kg; para familias grandes o si lavás acolchados en casa, 9 kg o más. Un lavarropas grande cargado a la mitad desperdicia agua y luz.
Centrifugado
Las revoluciones por minuto definen qué tan seca sale la ropa. Con 1.000 a 1.200 rpm sale bastante escurrida y se seca rápido en el tender; más que eso sirve sobre todo si no tenés dónde colgar. Lo ideal es poder regularlo para la ropa delicada.
Eficiencia energética y motor
Buscá etiqueta de eficiencia A o superior: a lo largo de los años se nota en la boleta. Los motores inverter son más silenciosos, gastan menos y suelen tener más garantía.
Medidas e instalación
Antes de comprar, medí el hueco del lavadero (ancho, profundidad y alto) y dejá unos centímetros atrás para las mangueras. En los de carga frontal, revisá también hacia qué lado abre la puerta. Confirmá si el vendedor incluye envío e instalación y cuánto dura la garantía oficial.