Un sillón se usa todos los días durante años, así que conviene elegirlo con más cabeza que con la foto de la publicación. Medidas, estructura y tela son lo que separa uno que dura de uno que se hunde en poco tiempo.
Medí antes de enamorarte
Medí el lugar donde va a ir y dejá espacio para circular (alrededor de 60 cm de paso es cómodo). Medí también puertas, pasillos y ascensor: es muy común que el sillón ideal no pase por la puerta. Las publicaciones suelen indicar ancho, profundidad y alto; comparalas con tus medidas.
Estructura y relleno
La estructura de madera maciza o multilaminado es más resistente que la de aglomerado. En el relleno, la espuma de mayor densidad mantiene la forma por más tiempo; las muy blandas se sienten bien al principio pero se aplastan rápido. Si la publicación no indica la densidad, vale la pena preguntarla.
La tela según tu casa
Con chicos o mascotas, las telas antimanchas o fáciles de limpiar (como las tipo pana tratada o el ecocuero de buena calidad) ahorran disgustos. El lino y el algodón son frescos y lindos, pero se manchan más. Si se puede, elegí fundas desmontables y lavables.
Profundidad y comodidad
Un asiento más profundo es ideal para tirarse a mirar películas; uno menos profundo es más cómodo para sentarse derecho y charlar. Los sillones esquineros o con chaise longue suman lugar para acostarse, pero ocupan bastante más.
Entrega y armado
Fijate si el envío llega hasta adentro de tu casa, si viene armado o en partes, y si el vendedor tiene buenas calificaciones en productos voluminosos. Las opiniones de otros compradores sobre la firmeza real después de unos meses son oro.